Boxeo: Luis “Mate” Giménez: “Fui uno de los últimos ídolos de Gualeguaychú”

El ex púgil  recordó los tiempos en los que la gente colmaba los gimnasios para verlo pelear. Fue un mediano aguerrido que brindaba espectáculo en cada presentación. Incursionó en el ámbito amateur y sumó cerca de 20 peleas como profesional. Dijo que ganó buena plata pero que la dilapidó.

Tiene 67 años intensamente vividos. La nariz “chata” marca su pasado de boxeador. También sus manos. Trabaja en el Municipio. Lo hace en el área de Higiene Urbana. Próximo a la jubilación recordó sus tiempos de boxeador, cuando la gente colmaba el gimnasio de Racing para verlo en acción.

A pedido de ElDía se puso en “guardia” para la foto y dijo que “nunca se deja de ser boxeador, pese que a que hace más de tres décadas que colgué los guantes”.

Nació en el barrio de San Francisco a media cuadra del club Luchador del Norte. Tiempos en que la mayoría de las viviendas eran muy humildes, algunas de ellas ranchos. Giménez recordó que en su niñez predominaba la tracción a sangre, inclusive la recolección de residuos en “algunas zonas se hacía con tumberos, aunque también pasaban tractores con acoplados”, detalla.

En lo que se refiere al box, los primeros pasos los dio en el club La Vencedora, entidad que organizaba festivales en los “Galpones de González, ubicados en lo que hoy es Primera Junta y Boulevard Montana”. Un lugar que se “llenaba y muchas veces quedaba chico, ya que la realización de un festival era un hecho importante en aquellos tiempos”, remarca.

Los inicios

Comenzó en el rudo “mundo del deporte de los puños” a los 18 años.Dijo que acompañó  a su hermano que entrenaba en La Vencedora, y para “no aburrirme empecé a saltar la cuerda”, cuenta.  Fue así que lo vio “Cotufo” Aguilar, emblema del boxeo en Gualeguaychú, y me preguntó si “era boxeador”,  a lo cual respondió que “nunca me había puesto un guante”. Aguilar lo invitó a entrenar, comenzando, de esa manera, su historia en el pugilismo.

Es así que “Mate” entrenó un mes, tiempo mínimo, pero suficiente para Giménez que a 30 días de haber comenzado a entrenar ya estaba arriba de un cuadrilátero para su primera pelea que ganó por nocaut. No recuerda el nombre del adversario, sí que era de “Urdinarrain”. Acotó que no sintió “nada especial, fue como si toda la vida hubiese boxeado”.

No tiene un número exacto, pero estima que realizó entre  40 y 50 combates en el “campo amateur”. Dijo que más que combates “eran batallas”, debido a que en esos días no “había demasiadas escuelas de boxeo”, y entonces se “daban peleas sangrientas y con la promesa del nocaut latente”.  Cabe destacar que Giménez peleó en una época en que el boxeo argentino ocupaba un lugar destacado en el concierto mundial. Vio pelear al “Intocable” Nicolino Locche, Oscar “Ringo “Bonavena, Carlos Monzón, y a Víctor Galíndez, aquel del nocaut a Richie Kates el 22 de mayo del 76 en Sudafrica.

De la mano de Elido Pilar Amarillo saltó al profesionalismo donde arrancó muy bien. “Me mantuve invicto las primeras siete peleas, hasta que me tocó perder”, recuerda y agrega que “posteriormente volví a ganar unas cuantas peleas que me dejaron en el sexto puesto del ranking nacional en los medianos”, en tiempos en que había muy buenos púgiles en la categoría.  Señaló que las bolsas eran buenas y que ganó plata con los puños, pero “como la ganaba, la gastaba, no  tuve control y dilapidé lo que tanto me costó ganar en el ring”.

Dijo que en esos tiempos se anunciaba que peleaba “Mate Giménez y se llenaba el gimnasio, debido a que la gente me seguía mucho”. Giménez entiende que fue “uno de los últimos ídolos del boxeo de Gualeguaychú, y si bien aparecieron otros muchachos no tuvieron demasiada continuidad”.

Se definió como un boxeador que peleaba acorde a como se iba dando el combate. Por momentos  era “agresivo y sacaba provecho de mi pegada, pero cuando había que boxear, ser más técnico, caminar el ring lo hacía”. Giménez llegó a pelear a la distancia de diez asaltos de tres por uno en el profesionalismo, como así también 8 rounds, por lo que debía estar muy bien físicamente para afrontar combates que demandaban un esfuerzo extremo.

Recordó que no alcanzó a pelear por el cinturón argentino de los medianos, aunque sí lo hizo por el provincial ante un boxeador de apellido Agüero en Gualeguay. Una pelea para la que  “no llegué con la preparación adecuada. Hacía tres meses que no subía al cuadrilátero y que no entrenaba cuando “Baby Erling me dijo que existía la posibilidad de pelear por el título entrerriano”. Es así que con poco tiempo “subí a pelear con una preparación que no era la acorde, por el poco tiempo, y terminé derrotado”.

La pelea que más recuerda es la que protagonizó con Miguel Ángel Duro, púgil de Paraná, a quien enfrentó dos veces en el año 1979. “La primera, en Chajarí, perdí  por no haber llegado en una buena forma física, razón por la que en el mismo ring le pedí la revancha”. La misma fue en Gualeguaychú.   En el gimnasio de Racing, el 9 de Julio del 79,  Luis Mate Giménez tuvo su desquite. Recuerda que ganó claramente, aunque “no lo pude tirar, debido a que aguantó a pie firme todos los golpes”.

Fuente El Dia

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