¿Y si LeBron James es mejor que Michael Jordan?

Si LeBron James fuese un equipo de la NBA, sería el tercero que más Finales ha disputado: los Lakers, los Celtics y los LeBrones. Cleveland ganó en Boston (79-87) el séptimo partido de la Final del Este y El Rey alcanza la eliminatoria definitiva por novena vez, las ocho últimas seguidas.

Si LeBron fuese un personaje de Space Jam, no iría con Bugs Bunny sino con los extraterrestres, porque un tipo que, ya avanzados los 33 años, juega íntegros los 48 minutos de su partido número 100 de la temporada y suma 35 puntos, 15 rebotes y nueve asistencias no puede ser humano. Si LeBron no compartiese deporte con Michael Jordan, sería el mejor de la historia sin apenas discusión… Pero Jordan existe y su trono no se discute. O no se discutía. Ahora sí. Porque lo que comenzó como un susurro casi blasfemo es hoy un debate en voz cada vez más alta. La pregunta ya no es tabú: ¿Y si LeBron es mejor que Jordan?

LAS CIFRAS

LeBron ha disputado 15 temporadas en la NBA con unos promedios de 27,2 puntos, 7,4 rebotes y 7,2 asistencias con un 50,4% de acierto en tiros de campo y un 34,4% en triples. Jordan, en sus 15 años en la liga, promedió 30,1 puntos, 6,2 rebotes y 5,3 asistencias con un 49,7% en tiros y un 32,7 en triples. Unas estadísticas que confirman lo evidente: MJ fue mejor anotador, LBJ es más completo, los dos son increíbles. Atrás, ambos tenían nivel de mejor defensor del año, pero su descomunal responsabilidad ofensiva les hacía ahorrar energía y elegir los momentos: si era necesario, podían anular a cualquiera.

EL PALMARÉS

Este es el punto más desequilibrado. No en lo individual, donde ambos empatan a 14 All Star y lucen múltiples MVP (cinco Jordan y cuatro, por ahora, James), sino en la joya de las hazañas colectivas: los anillos. Ahí gana MJ por seis a tres y, además, sus Bulls ganaron las seis finales que disputaron, mientras que LeBron ha perdido cinco. Aunque hay mucho que matizar, como veremos, es muy difícil que LeBron pueda robar el trono si no logra algún título más. Por eso, la respuesta definitiva para este debate puede depender de la decisión que tome este verano, cuando acaba contrato y puede elegir destino: Cleveland está en descomposición; Lakers y Knicks le darían glamour y negocio, pero ni con él asomarían como candidatos claros… Entre todos los equipos que se manejan, sólo Philadelphia parece ofrecerle garantías para competir con los poderosos Warriors o Rockets.

Y es que, en contra de la idea generalizada de que la NBA nunca fue tan fuerte como en los 80 y 90, la cruz de LeBron ha sido su época. Mientras Jordan reinó en una etapa de semitransición tras los Bad Boys de Detroit, los Celtics de Bird y los grandes Lakers del showtime (su víctima en 1991, pero ya sin Abdul-Jabbar y con Magic en su última temporada), James ha sufrido a dos de los mejores equipos de la historia: cuatro de sus Finales perdidas llegaron ante los Spurs de Duncan y Popovich (el equipo emblema de lo que va de siglo) y los actuales Warriors (ya uno de los equipos más poderosos de siempre). Más allá del factor nostalgia, Jordan no tumbó a enemigos de ese calibre: excepto los citados Lakers, ninguna de sus víctimas en las Finales (Utah, Phoenix, Seattle y Portland) ganó un anillo en esa época, ni siquiera durante las retiradas del monstruo. Y, opinión aparte, un dato: un estudio estadístico de ESPN concluyó este año que el nivel medio de la NBA es un 12% más alto en la Era LeBron que en la Era Jordan debido a la llegada de estrellas extranjeras.

LOS COMPAÑEROS

Otra argumento habitual del Team Jordan es que él jamás formó parte de un superequipo, esa moda actual tan discutible que lleva a las estrellas a juntarse en lugar de enfrentarse, mientras que LeBron inventó el concepto con Wade y Bosh en Miami. Y es cierto… en parte. Porque, sobre todo en sus tres últimos títulos, Chicago rodeó a MJ de un alero descomunal (Pippen), el mejor reboteador-defensor-desquiciador de siempre (Rodman), el jugador que revolucionó Europa (Kukoc) y un gurú del banquillo (Phil_Jackson). Y nunca arrastró hasta una final un acompañamiento tan mediocre como el que padece LeBron en Cleveland este año. Y el anillo de 2016, aún con Kyrie Irving de escudero, contra los Warriors de Curry es milagroso.

LA PERCEPCIÓN

Jordan cuenta con una ventaja temporal: jugó en una época casi mitológica y en la que crecieron la mayoría de los opinadores baloncetísticos actuales. Pero lo que hoy le favorece le penalizará con el tiempo: cuando los adolescentes de hoy sean columnistas y los años 90 parezcan prehistoria, cosa que sufren hoy Russell o Chamberlain. Otra desventaja que ha reducido LeBron recientemente es la de eso que los americanos llaman clutch, digamos ser decisivo cuando el sol más calienta. Jordan es una sucesión de canastas icónicas y la ausencia de Twitter le regaló que sus noches malas no acabaran convertidas en memes. LeBron siempre fue más una hambruna que un tornado, letal por desgaste, pero desde el tapón a Iguodala hace dos cursos hasta sus canastas ganadoras de esta primavera, su colección de fotos históricas ya es comparable. Y queda la imagen: LeBron nunca será el icono que es Jordan ni su silueta un logo tan reconocible como la manzana de Apple. Pero, tras llegar a la liga como un niño inmaduro, su crecimiento ha sido asombroso y, el impacto público que MJ encontró en la publicidad, él lo ha hallado como admirado líder de opinión, seguramente la estrella del deporte más involucrada en cuestiones sociales y políticas del momento. Resulta curiosa la contraposición con un Jordan que, cuando se le pidió que se involucrase más en estos asuntos, respondió: «Los republicanos también compran zapatillas».

LA CONCLUSIÓN

Seis anillos contra tres. Mientras esa ventaja no se reduzca, y por más milagros como el actual que haga LeBron, Jordan sigue siendo el rey. Pero el simple hecho de que este debate exista es heroico y, si dentro de tres semanas, de alguna manera imposible de imaginar para cualquier persona cuerda, Cleveland está celebrando un título, la respuesta será diferente. Así de cerca está, así de grande es.

Dejanos tu comentario
Visto
Tio Polo
Pollería Sebastian
Lonera Americana
El Ciclón